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jueves, 26 de noviembre de 2009

El descubrimiento de la evolución


La vida inteligente sobre un planeta alcanza su mayoría de edad cuando resuelve el problema de su propia existencia. Si alguna vez visitan la Tierra criaturas superiores procedentes del espacio, la primera pregunta que formularán, con el fin de valorar el nivel de nuestra civilización, será: «¿Han descubierto, ya, la evolución?» Los organismos vivientes han existido sobre la Tierra, sin nunca saber por qué, durante más de tres mil millones de años, antes de que la verdad, al fin, fuese comprendida por uno de ellos. Por un hombre llamado Charles Darwin.

Así empieza Richard Dawkins ese libro fundamental llamado El gen egoísta.

Pocos uruguayos y argentinos conocen el papel fundamental que tuvieron estos parajes para que el gran naturalista inglés logrará deducir unos años después el mecanismo de la evolución. En los 200 años del nacimiento del naturalista y en los días en que se celebran los 150 años de la publicación de El Origen de las Especies, vale la pena recordar como fue el descubrimiento de la evolución.

El viernes 4 de diciembre, de tardecita, presento mi primer libro, en el Instituto Goethe, Canelones 1524.

Aquellos que quieran celebrar al sabio serán bienvenidos al brindis.


martes, 24 de noviembre de 2009

A 150 años del Origen de las especies


Hace 150 años, el 24 de noviembre de 1859 se publicó el segundo libro más influyente en la historia humana y posiblemente el más importante. El Origen de las especies logró sintetizar la explicación de quienes somos y de donde venimos, a través de la selección natural, el paradigma biológico que sigue vigente hoy y ha trascendido ampliamente las fronteras de la biología.

Sigue habiendo grandeza y poder explicativo en la visión que Darwin plasmó en un libro fundamental, al que seguiría -para no dejar dudas- El origen del hombre.

No somos frutos de la magia, no somos frutos de un Dios. Somos el resultado de un proceso histórico, gradual, de ensayo aleatorio y selección no aleatoria.

"Algunos naturalistas dotados de mucha flexibilidad mental, y que han empezado ya a dudar de la inmutabilidad de las especies, pueden ser influídos por este libro, pero miro con confianza hacia el porvenir, hacia los naturalistas jóvenes, que serán capaces de ver los dos lados del problema con imparcialidad. Quienquiera que sea llevado a creer que las especies son mudables, prestará un buen servicio expresando honradamente su convicción, pues sólo así puede quitarse la carga de prejuicios que pesan sobre esta cuestión.

Cuando miremos todas las producciones de la naturaleza como seres que han tenido una larga historia; cuando contemplemos todas las complicadas conformaciones e instintos como el resumen de muchas disposiciones útiles todas a su posesor, del mismo modo que una gran invención mecánica es el resumen del trabajo, la experiencia, la razón y hasta de los errores de numerosos obreros; cuando contemplemos así cada ser orgánico, ¡cuánto más interesante -hablo por experiencia- se hará el estudio de la Historia Natural".

"Cuando considero todos los seres, no como creaciones especiales, sino como los descendientes directos de un corto número de seres que vivieron mucho antes de que se depositase la primera capa del sistema cámbrico, me parece que se ennoblecen."

Es interesante contemplar un enmarañado ribazo cubierto por muchas plantas de varias clases, con aves que cantan en los matorrales, con diferentes insectos que revolotean y con gusanos que se arrastran entre la tierra húmeda, y reflexionar que estas formas, primorosamente construidas, tan diferentes entre sí, y que dependen mutuamente de modos tan complejos, han sido producidas por leyes que obran a nuestro alrededor. Estas leyes, tomadas en un sentido más amplio, son: la de crecimiento con reproducción; la de herencia, que casi está comprendida en la de reproducción; la de variación por la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y por el uso y desuso; una razón del aumento, tan elevada, tan grande, que conduce a una lucha por la vida, y como consecuencia a la selección natural, que determina la divergencia de caracteres y la extinción de las formas menos perfeccionadas. Así, la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un corto número de formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, infinidad de formas las más bellas y portentosas."


Salud, don Charles!

martes, 23 de junio de 2009

El huevo de Darwin y Uruguay



La noticia es vieja, pero no tuvo tal vez el destaque que merecía. En plenos 200 años del nacimiento de Darwin encontraron un huevo que el naturalista recogió en Maldonado. Imaginaos la peripecia del huevo, durante cientos de años vagabundando hasta llegar a Internet.

El pequeño huevo, marrón oscuro, tiene la firma de Darwin escrita sobre su superficie, está partido debido a que el naturalista lo puso en una caja demasiado pequeña.

Fue redescubierto en la Universidad de Cambridge por la voluntaria de la colección de huevos de la Universidad, Liz Wetton, quien desde hace 10 años pasa un día a la semana clasificando huevos en la colección del museo. Es el único que se conoce de toda la expedición del Beagle. "Estoy eufórica. Después de 10 años trabajando en esta colección, es algo maravilloso lo que ha sucedido".
El encargado de la colección, Mathew Lowe, fue quien se dio cuenta de la importancia del descubrimiento. "Hay tantos tesoros históricos en la colección que Liz no se dio cuenta del nuevo hallazgo", afirmó Lowe a la BBC.

"Haber redescubierto un espécimen del Beagle en el año en que conmemoramos el 200 aniversario del nacimiento de Darwin ya es especial, pero tener evidencia de que el mismo Darwin rompió el huevo, es un giro maravilloso", agregó.

Alfred Newton, amigo de Darwin y profesor de zoología al final del siglo XIX, había escrito en su libreta: "Un huevo, recibido a través de Frank Darwin, tras haber sido enviado a mí por su padre, quien dijo que lo encontró en Maldonado (Uruguay) y que pertenece al Tinamú común de esas regiones". El Tinamú es un ave parecida a una gallineta, poco conocida, que vive en los pajonales.


Para ver la noticia original y el video
http://news.bbc.co.uk/2/hi/science/nature/7992911.stm