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jueves, 8 de abril de 2010

Eslabón encontrado


Un nuevo hallazgo de fósiles en Sudáfrica, parte del esqueleto de un niño y una mujer de una especie de homínidos hasta ahora desconocida, de hace dos millones de años, fue divulgado este 8 de abril por la Universidad Witwatersrand de Johannesburgo.

Dos equipos de investigación encabezados por Lee Berger de la Universidad de Witwatersrand y Paul Dirks, de la Universidad James Cook, de Australia, informaron sobre el descubrimiento y el análisis de los fósiles en la revista estadounidense "Science”.

Los científicos hallaron los fragmentos de los esqueletos en una cueva de la región de Sterkfontein, a 40 kilómetros de la capital de Sudáfrica, zona denominada "Cuna de la humanidad" por la gran cantidad de descubrimientos fósiles que se hicieron. El primer hallazgo, una clavícula, fue realizado el 15 de agosto de 2008 por Matthew Berger, el hijo pequeño del científico.

Los investigadores precisaron que tanto el chico, de unos 10 años, como la mujer, de unos 30, tenían una altura de unos 1,27 metros al momento de su muerte, por lo que estiman que el menor hubiese sido más alto en la edad adulta. La mujer pesaba unos 33 kilos y el nene unos 27.

El cerebro del chico, de quien quedó preservado el cráneo, tenía un tamaño de entre 420 y 450 centímetros cúbicos, mucho más pequeño que el del hombre moderno -entre 1.200 y 1.600-, pero era claramente más desarrollado el del australopithecus afarensis, una especie más antigua.

Estos fósiles pertenecen a una especie hasta ahora desconocida que fue bautizada con el nombre científico Australopithecus "sediba", término que significa "fuente natural" en la lengua sesotho que se habla en Sudafrica.

El hallazgo podría "revolucionar nuestra comprensión de la evolución humana", indicaron algunos expertos.

El equipo, conformado por 60 científicos de todo el mundo, decidió clasificar a estos hallazgos dentro del género de australopithecus y no como homo, consignó la BBC. "Tienen ciertas características en el cráneo y la pelvis que son similares a las del homo, sin embargo, dado el pequeño tamaño de su cerebro y su forma corporal similar a la del australopiteco, el equipo pensó que mantener a esta especie como Australopithecus era la decisión más prudente", expresaron los investigadores.

Para Berger el ejemplar puede ser "un buen candidato para la especie de transición entre el homínido africano Australopithecus africanus y el Homo habilis, o hasta podría ser un antepasado directo del Homo erectus".

Los fósiles descriptos en "Science" comprenden un fragmento de cráneo, un fragmento de mandíbula y parte del resto del cuerpo del niño, y de la mujer se preservaron algunos dientes individuales y fragmentos de la mandíbula, además de parte del resto del cuerpo también.

Inés Gordillo, docente e investigadora del Instituto de Antropología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, precisó que "es raro encontrar un esqueleto tan completo". "Son importantes; si es una especie nueva ayuda a armar el panorama de la evolución en las primeras etapas de la humanidad", si bien señaló que desconoce "las características específicas de este estudio", precisó la antropóloga.

Gordillo descartó el planteo de que éste pueda ser el "eslabón perdido" y precisó que esa "idea es en algún sentido anacrónica porque habla de un eslabón entre simios y hombres, cuando de lo que se trata es de que ambos tenemos algún antecesor común".

En todo caso, destacó, "este hallazgo viene a confirmar que la evolución no es lineal ni ordenada, es caótica: en los mismos tiempos e incluso en los mismos espacios coexisten distintos géneros y especies, australopithecus y homo, algunos aparecen, otros desaparecen, otros se transforman".

El australopithecus apareció en Africa hace unos 3,9 millones de años y hace unos 2,5 millones lo hizo el homo habilis, la primera especie descrita como "distintivamente humana".

jueves, 1 de octubre de 2009

Gran hallazgo paleontológico: nuevo ancestro

Nuevo ancestro el más antiguo
Por Jean-Louis Santini (AFP) – Octubre 1
WASHINGTON — El hallazgo en los años 90 en Etiopía del esqueleto de homínido más antiguo encontrado hasta ahora, de 4,4 millones de años de antigüedad, arroja luz sobre una nueva etapa en la evolución del hombre que lo acerca al ancestro común de humanos y monos, según un estudio divulgado este jueves.
El rescate entre 1992 y 1994 de este esqueleto fosilizado, pieza por pieza, así como de decenas de otros fósiles pertenecientes a esta misma especie de homínido bautizado 'Ardipithecus ramidus', revela características biológicas hasta entonces desconocidas del primer eslabón en la evolución del hombre desde sus orígenes, según los resultados de los análisis de estos investigadores.
Este fósil de una hembra bautizada 'Ardi' es el esqueleto más antiguo conocido de la rama humana de la familia de los primates que comprende los 'Homo sapiens', así como especies más cercanas al hombre que los chimpancés y los bonobos, subraya el equipo internacional de paleo-antropólogos y de geólogos cuyos estudios aparecen en la revista estadounidense Science del 2 de octubre.
El análisis del cráneo, los dientes, la pelvis, las manos, los pies y otros huesos de 'Ardi' llevaron a los científicos a deducir que en vida se trataba de una hembra bípeda que pesaba 50 kilos y medía 1,20 metros de altura.
El estudio de 'Ardi' permitió una nueva comprensión de la manera por la cual los homínidos -que engloban la familia de los grandes monos, entre los cuales están los humanos, los chimpancés, los gorilas y los orangutanes- podrían todos descender de un ancestro común, precisó Giday WoldeGabriel, del Laboratorio nacional de Los Álamos (Nuevo México, suroeste) que dirigió los estudios de datación geológica del sitio del hallazgo.
Se estima que el último ancestro común a los humanos y los chimpancés podría haber vivido hace unos seis millones de años.
Hasta el descubrimiento de 'Ardi', el eslabón más antiguo conocido de la evolución del hombre era un 'hombre-mono' bípedo dotado de un pequeño cerebro que vivió hace entre uno y cuatro millones de años.
'Lucy', un fósil de un espécimen de esta especie denominada 'Australopithecus' y que data de hace 3,2 millones de años, fue descubierto en 1974, también en Etiopía, a unos 72 kilómetros de donde se encontró a 'Ardi' 20 años más tarde.
'Ardi' era más primitiva que Lucy, indican los análisis comparativos de su esqueleto y de los otros restos fosilizados de 'Ardipithecus', subrayan estos investigadores.
Tras el hallazgo de 'Lucy', los paleo-antropólogos esperaban -al descubrir posteriormente fósiles del homínido más antiguo- encontrar el ancestro común del hombre y el chimpancé, basándose en las tres grandes similitudes genéticas entre ambos.
Pero el esqueleto de 'Ardi' no corrobora esta expectativa, observa Tim White, profesor del Centro de investigación sobre la evolución humana de la Universidad de Berkeley (California, oeste), uno de los principales autores de esta vasta investigación. 'Ardi', al "acercarnos como nunca antes al ancestro común de los monos y el hombre, nos permite realmente imaginar sus rasgos", indicó. "Esta criatura ('Ardi') es de hecho un mosaico interesante, ni chimpancé ni humano", añadió, observando que la mano del fósil es "incluso más primitiva" que la de un chimpancé.
La conclusión "sorprendente" del análisis de las características biológicas y morfológicas de 'Ardi' es que los grandes monos africanos y los humanos siguieron caminos muy diferentes desde su separación, tras su último ancestro común, lo que hace difícil imaginar cómo era éste último y comprender la evolución humana, explicó Tim White. "La única manera de saber a qué se parecía este ancestro será encontrarlo", concluyó, citando a Charles Darwin, que advertía contra las extrapolaciones a partir de los monos.

domingo, 19 de julio de 2009

La base de todas las ciencias

Arsuaga define al darwinismo como «la base de todas las ciencias»
El codirector de los estudios de Atapuerca destaca el valor del yacimiento de Trubia
17.07.09 -
CRISTINA ÁLVAREZ
AVILÉS

«Los humanos no somos una especie especial, sólo uno más en la evolución»
«Darwin es el principio de todo». Son palabras de Juan Luis Arsuaga, codirector del equipo de investigación de los Yacimientos Pleistocenos de la Sierra de Atapuerca y licenciado en Biología. Ayer participó en los cursos de la Universidad de Oviedo que se desarrollan en el Centro de Servicios Universitarios para explicar las teorías de un científico que el paleontólogo definió como «el todo».
«Los seres vivos llevaban habitando este mundo 3.500 millones de años sin que nunca nadie supiera el por qué de su existencia, hasta que al final uno de ellos lo descubrió: el científico inglés Charles Darwin», apuntó. El hallazgo no es otro que el de «la evolución de la especie. Darwin se equivocó en muchas cosas, pero acertó totalmente en que todas las especies están conectadas». Para Arsuaga no hay creacionismo o religión posible, la respuesta a toda pregunta es la evolución.
«La gran imagen en la que se resume todo el legado de Darwin es la del árbol de la vida. Las especies vivientes, las de la Biosfera actual, sólo son las hojas de un árbol muy dividido. Las hojas se conectan entre sí por medio de ramillas, que se van reuniendo en ramas cada vez más gruesas hasta llegar a la cepa del árbol, el origen de todo», explicó el paleontólogo.
Lo que Arsuaga quiso dejar claro es que si Darwin fue más odiado por los conservadores fue por su afirmación de que «no hay un fin por el que los humanos seamos especiales, sólo somos una especie más». Parafraseando al propio Darwin, señaló que «hay tanto sentido en la evolución como en la dirección en la que sopla el viento», algo que nunca gustó a aquellos que creían que los humanos son el resultado de un plan divino, señaló el científico.
Como paleontólogo concienciado, Arsuaga remarcó la importancia del yacimiento en la Cueva del Conde en el Valle de Trubia. «Ahora está parado, pero esperamos renovarlo. El problema es que no es un yacimiento tan mediático, pero nos daría mucha información sobre las ocupaciones humanas del valle, el arte...».

martes, 30 de junio de 2009

Ida, nuestro antepasado de 47 millones de años


Jorn Hurum es el especialista noruego que compró el fósil en el 2006 en una feria de Alemania. Ida, el mayor descubrimiento paleontológico de este año, otro llamado eslabón perdido entre el hombre y el mono, es una especie transitoria
"Antes habíamos encontrado sólo fragmentos, huesos sueltos, pero este ejemplar está muy completo. Este fósil nos relata la evolución de los primates, especialmente en el tobillo, donde encontramos una forma que no esperábamos", destacó el experto.

Hurum aclaró que no es posible decir que Ida sea el único eslabón perdido, pues se requieren muchos cambios y este es un primer paso.

"No podemos decir que es el eslabón perdido. Debemos tomar en cuenta que este espécimen tiene 47 millones de años, y es lo mejor que tenemos en cuanto a evidencia de qué pasó en el tiempo con los primates", explicó.

Además de los rayos X, equipo de Hurum realizó estudios de escaneo CT en alta resolución, para crear modelos tridimensionales que les permitieran estudiar las diferentes piezas y lograron reconstruir la forma de los dientes del fósil.

"En el verano (del hemisferio Norte), Ida será llevada nuevamente a Alemania para ser sometida a nuevos escaneos CT en sus tobillos y manos, porque podrían tener claves importantes sobre el proceso evolutivo. Posteriormente se presentará un reporte detallado de lo que encontremos en el pie y de la mano", aseguró.

Fósil millonario

Hurum narró que en el 2006 le ofrecieron el fósil en una feria de minerales en Alemania, un comerciante le dijo que tenía algo que ofrecerle y, luego de una cita, le mostró tres fotografías del ejemplar.

"Quisiera saber el nombre del primer propietario del fósil. Lo que sí sé es quién nos lo vendió y que originalmente el precio de puja fue de un millón de dólares. Pero pudimos regatear y bajar el precio", narró.

"Cuando me dijo el precio inicial pensé: pertenezco a un museo pequeño y es demasiado costoso, pero es algo que tiene que ser estudiado", comentó.

Luego de varias negociaciones y trabajos, los especialistas lograron adquirir el fósil y se dieron a la tarea de verificar la legalidad del espécimen.

Con estudios radiológicos revisaron que se tratara de un ejemplar verdadero y, al probar que sí, transportaron el ejemplar a Noruega.
Más información en:
http://www.elmanana.com.mx/notas.asp?id=128529

martes, 23 de junio de 2009

La evolución de los elefantes

Fósil de elefante indonesio abre ventana al pasado
Por NINIEK KARMINI
Científicos indonesios están reconstruyendo el esqueleto más grande y completo de un elefante prehistórico que se haya encontrado en zona tropical, en busca de indicios sobre el misterioso origen de su primo asiático moderno.
Se cree que el elefante quedó sumergido en arena movediza poco después de morir en el lecho de un río en Java hace unos 200.000 años. Sus huesos, conservados casi perfectamente, aparecieron en marzo al colapsar un arenal durante las lluvias del monzón.
El animal tenía unos cuatro metros de altura, cinco metros de largo y más de 10 toneladas de peso: dimensiones más cercanas a la del mamut lanudo del mismo período que a las del elefante asiático moderno.
Los fósiles son raros en los climas ecuatoriales húmedos y cálidos, porque la descomposición es muy rápida.
Tras un mes de excavaciones, un equipo de siete paleontólogos del Museo Geológico en Bandung, Java Occidental, envolvieron los huesos en yeso para el viaje a su laboratorio, donde se realizará la ardua tarea de reconstrucción.
"La forma de sus dientes indica que era un elefante muy primitivo", pero aparte de eso es muy poco lo que se ha podido verificar, dijo el paleontólogo Fachroel Aziz, jefe de los trabajos de reconstrucción.
Ahora se deben retirar los delicados huesos de sus moldes y unirlos en una estructura erecta estable, un proceso difícil y perjudicado por la falta de fondos, herramientas adecuadas y conocimientos especializados.
Gert van den Berg, investigador de la Universidad Wollongong de Australia, que participó en la excavación, dijo que se están realizando análisis para determinar la edad precisa y la especie, que ayudarán a determinar "cuando el elefante moderno evolucionó hasta convertirse en lo que es hoy".

jueves, 18 de junio de 2009

Dinosaurios y aves: De la mano al ala

Un dinosaurio del Jurásico que tenía pico y era herbívoro es el último añadido a la colección de terópodos que representan la evolución de estos dinosaurios a las aves. Hallado en China, ofrece nuevas e importantes pruebas de cómo la mano de los dinosaurios evolucionó hasta la mano de tres dedos de las aves, ahora prácticamente oculta en las alas, explican en Nature sus descubridores, el chino Xu Xing y el estadounidense James Clark.

Limusaurus inextricabilis, que quiere decir "el lagarto que no se pudo escapar del barro", fue encontrado en depósitos de hace 159 millones de años en Xinjian, al noroeste de China. Los ejemplares estaban fosilizados unos encima de otros, y el yacimiento protagonizó la película de National Geographic de 2008 titulada Trampa mortal de dinosaurios.

El nuevo terópodo era de pequeño tamaño y no tenía dientes, lo que indica que ya disponía de pico totalmente desarrollado. Sus patas delanteras eran muy cortas, con unas manos raras que aportan nueva información a la polémica sobre cuáles son los dedos que se perpetuaron en las aves actuales, que son descendientes de los terópodos. Los investigadores creen que la mano del Limusaurus (que tiene un pulgar muy reducido y los tres siguientes dedos más desarrollados) representa la transición de los cinco dedos ancestrales a los tres dedos. Ellos creen que en la evolución se mantuvieron los tres dedos centrales, como, por otra parte, indica la disposición de los dedos en los embriones de aves. Otros terópodos hallados anteriormente parecen indicar que se mantuvieron los tres primeros dedos, lo que lleva a la conclusión de que se produjeron cambios complejos en la muñeca y en los propios dedos a lo largo de la evolución de la mano al ala.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Dinosaurios/aves/mano/ala/elpepusoc/20090617elpepusoc_17/Tes