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jueves, 20 de mayo de 2010

La vida 2.0

Craig Venter, el prócer de la biotecnología ha logrado uno de sus objetivos más anhelados. Su empresa pasó a la historia hoy por crear la primera célula sintética.

Como dijo en diálogo con Richard Dawkins, cuánto más se investiga más se comprende que la vida es información.

Los cerebros en red, descifrando y doblegando a los genes egoístas.

Aquí la empresa: www.jcvi.org

Aquí el reporte

Anuncian la creación de vida artificial

Laboratorio. Abren horizontes a investigación de fármacos y anticontaminantes. Dudas bioéticas | Confía en que las células aprovecharán la energía solar

WASHINGTON | AFP, ANSA Y EL PAÍS DE MADRID

Una ley inviolable de la biología -toda célula proviene de la división de otra célula- regió la existencia y la evolución de todos los organismos de la Tierra desde hace 3.500 millones de años. Hasta ayer.

La bacteria que acaba de salir de los laboratorios de Craig Venter es una célula, pero no proviene de otra porque su genoma es pura química: fue sintetizada en el tubo de ensayo desde la primera hasta la última letra. Ya vive la materia inerte animada por el hombre.

La primera "célula sintética" se llama Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0, para distinguirla del Mycoplasma mycoides, que es la bacteria natural en quien se inspira: la que le aportó no su genoma (que es de origen químico), pero sí la información para fabricarlo (copiarlo).

Aunque la célula sintética no tiene una madre biológica, sí tiene una madre informática. JCV es por John Craig Venter, y el 1.0 lleva su sello: denota que la célula es sólo una primera versión y connota, o presagia, un futuro Sillicon Valley del diseño de organismos vivos.

La reconstrucción de formas biológicas a partir de su mera información genética -de una secuencia de letras de ADN escritas en un papel o almacenadas en una memoria- ya se había experimentado con virus, entre ellos el de la polio y el de la gripe española de 1918. Pero los virus no son entidades biológicas autónomas: para reproducirse usan la maquinaria de la célula a la que infectan.

Es difícil predecir el alcance de la nueva tecnología. Entre los proyectos de Venter está diseñar un alga -unicelular, como la mayoría de las algas naturales- que fije el dióxido de carbono que hay en la atmósfera y lo convierta en hidrocarburos, utilizando la energía de la luz solar.

Otros proyectos buscan acelerar la producción de vacunas y mejorar la creación de ciertos ingredientes alimentarios y de otros compuestos químicos complejos, o diseñar microorganismos que limpien las aguas contaminadas.

Pero estos fines empresariales conviven, de forma paradójica, con cuestiones de profundidad. ¿Cuál es el genoma mínimo para sostener la vida? ¿Hay un conjunto de secuencias genéticas que define la frontera entre lo vivo y lo inerte? ¿Es esto una forma rampante de reduccionismo que pueda afectar a nuestra concepción de la vida humana?

"Este es un paso importante tanto científica como filosóficamente", admitió Craig Venter. "Ha cambiado mis opiniones sobre la definición de vida y sobre cómo la vida funciona". El trabajo de los científicos plantea también otras cuestiones sobre seguridad pública, bioterrorismo y propiedad intelectual. Y entre los ángulos polémicos del nuevo mycoplasma está su denominación. Los autores lo llaman célula sintética, cuando sólo su genoma lo es.

"Esta es la primera célula sintética que se ha hecho", anunció su creador, "y la llamamos sintética porque la célula se deriva enteramente de un cromosoma sintético, hecho con cuatro recipientes de productos químicos en un sintetizador químico a partir de pura información guardada en una computadora".

El trabajo, que adelanta la revista Science en su edición electrónica, es la culminación de un proyecto que empezó hace 15 años, cuando Venter y su equipo hallaron un modo de estimar el genoma mínimo, la mínima información necesaria para sostener vida autónoma.

Los investigadores tomaron uno de los organismos con el genoma más pequeño conocido, otro mycoplasma (Mycoplasma genitalium), que vive en el tracto urinario humano, y le estropearon los genes uno a uno para quedarse sólo con los indispensables. Ese genoma mínimo suficiente para sostener la vida resultó tener sólo 350 genes. Ese fue el punto de partida para el resto de la investigación, con esa y otras especies del género Mycoplasma.

Compuesto por un millón de letras (el humano comprende unos 3.200 millones), este ADN artificial es totalmente similar a uno natural, aunque tiene 14 genes menos, unas pocas mutaciones ocurridas durante el largo procedimiento y unas marcas de agua añadidas por los investigadores para distinguirlo con certeza de la versión natural. La célula sintética Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0 se comporta como un Mycoplasma mycoides cualquiera.

PERSPECTIVAS. "Aunque estas técnicas pueden generalizarse, la concepción, la síntesis, el ensamblaje y el trasplante de cromosomas sintéticos ya no serán obstáculos a los progresos de la biología sintética", indicaron los científicos de Synthetic Genomics en su estudio.

"La habilidad de escribir rutinariamente la ingeniería de la vida conducirá a una nueva era en la ciencia, y con ella, a nuevos productos y aplicaciones como biocombustibles avanzados, tecnología de agua limpia y nuevas vacunas y medicinas", aseguró el instituto en su sitio de internet, añadiendo que es necesario un diálogo intenso "con todas las áreas de la sociedad, desde el Congreso hasta especialistas en bioética".

Con respecto a este particular, Venter estimuló la discusión desde el principio de sus investigaciones y algunos de los más respetados bioéticos del mundo llevan más de 10 años analizando la cuestión. Entre ellos, Mildred Cho, del centro de ética biomédica de la Universidad de Stanford, y Arthur Caplan, del centro de bioética de la Universidad de Pensilvania. También está el teólogo Daniel McGee, de la Universidad de Baylor. Todos recopilaron sus estudios en el sitio de la empresa de Verter.

El investigador Pat Mooney, director del ETC Group, un organismo internacional privado de control de las tecnologías con sede en Canadá, sostuvo en un comunicado de prensa que el trabajo de Venter es una "caja de Pandora" y se cuestionó sus aplicaciones futuras.

"La biología sintética es un campo de actividad de alto riesgo mal comprendida motivada por la búsqueda de beneficios", estimó. "Sabemos que las formas de vida creadas en laboratorio pueden convertirse en armas biológicas y amenazar también la biodiversidad natural", añadió el experto.

martes, 27 de abril de 2010

La percepción de la muerte

La antropología suponía que el primer rasgo humano es el dolor ante la muerte. Efectivamente, de los primeros rasgos culturales encontrados entre los humanos más antiguos es el de enterrar a los muertos. Sin embargo, el gradualismo en la construcción de nuestra psicología ha encontrado un nuevo eslabón. Efectivamente, nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, son conscientes de la muerte, lo viven con tristeza. Quizás este aquí una de las fuerzas de la evolución que llevó a los cerebros cada vez más potentes a una creciente consciencia de sí mismos. En buena medida, la evolución cultural es un esfuerzo por solucionar uno de los principales problemas de la vida, su finitud.

BBC Mundo

Científicos escoceses grabaron a un grupo de chimpancés acariciando a una vieja hembra moribunda y comprobaron cómo permanecieron en duelo por varios días tras su muerte.

Otros investigadores pudieron ver cómo las hembras de otro grupo llevaban los cuerpos de sus hijos muertos consigo por varias semanas.

Para los científicos, ambos estudios, que están recogidos en la última edición de la revista científica Current Biology, reflejan que otras especies, particularmente los simios, están más cerca de los humanos de lo que se podía pensar.

Los chimpancés y los seres humanos comparten cerca del 99% del ADN.

"Varios fenómenos han sido considerados alguna vez como escenarios humanos no compartidos por otras especies: capacidad de razonamiento, habilidades lingüísticas, uso de herramientas y la conciencia de sí mismo", explicó James Anderson, uno de los científicos de la Universidad de Stirling que lideró uno de los estudios sobre estos simios.

"Pero la ciencia ha dado fuertes evidencias de que los límites entre nosotros y otras especies no están tan claramente definidas como muchos pensaban", acotó.

Vínculos

En el primer estudio, los empleados del parque escocés de Stirlingshire pusieron cámaras de video para estudiar el comportamiento de los primates ante la muerte de una hembra de más de 50 años llamada Pansy, que tenía una enfermedad terminal.

Cuando pocos días antes de su muerte entró en letargo, los otros miembros de la comunidad permanecieron más callados de lo habitual y se quedaban con ella por la noche acariciándola.

Después de su muerte, su hija permaneció al lado de su cuerpo pese a que nunca antes había dormido en el lugar en el que estaba el cadáver de la madre. El resto del grupo evitó pasar por el sitio en el que murió.

Encontramos muchas similitudes entre el comportamiento de los chimpancés hacia la hembra antes y después de su muerte y algunas reacciones como las humanas.

James Anderson de la Universidad de Stirling

El segundo estudio, dirigido por científicos de la Universidad de Oxford, siguió a dos hembras que vivían en libertad en los bosques Bossou de Guinea, África.

Ambas cargaban los cuerpos de sus crías muertas y usaban sus colas para espantar a las moscas de los cadáveres.

"Nuestras observaciones confirman la existencia de fuertes vínculos entre las madres y sus crías que persisten, fuertemente, incluso después de la muerte de los hijos”, explicó la doctora Dora Biro de la Universidad de Oxford.

Para Biro, estos dos nuevos estudios "ayudarán a entender la evolución de los orígenes de las percepciones humanas respecto a la muerte y darán muchas pistas sobre la forma en la que los chimpancés interpretan el mundo a su alrededor".

Los chimpancés y los seres humanos comparten cerca del 99% del ADN y tienen características tan similares que algunos científicos han llegado a reclamar que los derechos humanos se les apliquen también a los simios.

viernes, 16 de octubre de 2009

La banda ancha "es un derecho humano"

Si queremos ver los países más evolucionados del mundo, tenemos que mirar al norte de Europa. Por varias razones culturales, económicas, políticas, de organización social. Y también de legislación. Finlandia, el país de los celulares y la gran revolución económica de los últimos 20 años, muestra una vez más el camino.


BBC Mundo
Finlandia se convirtió en el primer país que eleva al nivel de derecho fundamental el acceso a internet de alta calidad.
Esta semana el Ministerio de Transporte y Comunicaciones anunció que cada finlandés tendrá, a partir del 1 de julio de 2010, derecho a una conexión de banda ancha de un megabyte por segundo.

“Los operadores de telecomunicaciones deben suministrar a cada residencia y oficina una conexión a internet de alta calidad, de al menos 1 megabyte, y a un precio razonable”, según un comunicado del gobierno finlandés.
El gobierno del país nórdico ya había dicho que, de cara a 2015, cada ciudadano deberá tener acceso a una conexión de 100 megabytes por segundo.
Pese a que algunos países, como Francia, ya le han dado el estatus de derecho básico al acceso a internet, Finlandia es pionera en incluir un factor: la rapidez de la conexión.
Para muchos analistas, la medida sienta las bases para que otras naciones legislen sobre el acceso de sus ciudadanos a la banda ancha.
Ciudadanos de la era digital
Se puede estar en desventaja (social) por la información que se tiene y por la calidad de servicios a los que se accede
Javier Díaz, Universidad Nacional de La Plata
Los expertos explican que es evidente la razón por la cual el derecho a una conexión de internet veloz se está convirtiendo en un derecho básico: para millones de personas internet es una herramienta fundamental en sus trabajos y estudios y para otros millones, es el centro de su vida social.
“Internet es sinónimo de información y las posibilidades de ser un ciudadano pleno están muy asociadas con que la gente sepa usar internet”, le dijo a BBC Mundo, Javier Díaz, vicedecano de la Facultad de Informática y Computación de la Universidad Nacional de La Plata.
“Se puede estar en desventaja por la información que se tiene y por la calidad de servicios a los que se accede. Por internet puedes hablar, conseguir trabajo, comprar productos a menores precios”, señaló Díaz.
Muchas compañías líderes de comunicaciones, como Skype, requieren de la banda ancha para su funcionamiento.
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión
Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Para algunos expertos, el caso finlandés deja en evidencia la profundización de la brecha digital entre los países del llamado Primer Mundo y los países pobres, donde ni siquiera el derecho a la alimentación y al agua potable están garantizados.
“Aquí (en Argentina) siempre hemos tratado de promover el tema de la inclusión social e internet. Creemos que los sectores desfavorecidos deberían poder acceder a internet porque es una forma de nivelar el acceso a la información”, indicó Díaz.
Y, es que de hecho, el derecho a la información está consagrado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Australia apuesta a liderar en banda ancha


La globalización puede ser vista como un proceso colectivo de construcción del cerebro global. El proceso puede ser visto claramente porque es exponencial, impulsado por la ley de Moore. La fibra óptica bien puede compararse con los nervios del cerebro global, aunque claro está la siguiente tecnología será inalámbrica y los nervios serán seguramente virtuales.

Pasando de lo teórico a lo práctico, en la foto podemos ver los primeros nervios de fibra óptica siendo instalados. Es que la capacidad de ser parte de los nodos del sistema nervioso global será la clave de la competitividad en este siglo. Los países que lo ven, toman la delantera.


Según un informe de EFE, que publica el diario El Mundo, Australia ha puesto en marcha el mayor diseño de infraestructura de su historia para crear una red de Internet de banda ancha que permita comunicarse entre sí a casi todos los internautas del vasto país.

El proyecto, según sus responsables, es comparable al tendido de la primera línea telegráfica terrestre a finales del siglo XIX, que permitió al continente austral comunicarse con el resto del mundo.

La iniciativa tiene como objetivo que el 90% de los hogares de Australia -con una superficie de 7,7 millones de kilómetros cuadrados y situada a una enorme distancia del resto del mundo desarrollado- goce de acceso a Internet a través de cable de fibra óptica antes de 2017.

El 10% restante, localizado en zonas remotas y a menudo en pleno desierto, se tendrá que conectar a la red con la modalidad inalámbrica.

Para lograr su meta, el Gobierno de Camberra invertirá unos 37.000 millones de dólares (25.287 millones de euros) e instalará la conexión en más de diez millones de edificios.

Las máquinas excavadoras especializadas, importadas de Francia, empezaron los trabajos la semana pasada en la isla de Tasmania, la región más septentrional de Australia.

100 megabytes por segundo
Esa zona en 2014 se convertirá en el punto mejor comunicado del planeta con una velocidad de transmisión de datos por Internet de 100 megabytes por segundo, cien veces superior al servicio más rápido que ofrecen ahora los proveedores locales.

"La Red Nacional de Banda Ancha será el mayor proyecto de infraestructura nacional de la historia de Australia", declaró al inaugurar las obras en Tasmania el ministro de Banda Ancha, Comunicaciones y Economía Digital australiano, Stephen Conroy.

Además, las autoridades de la isla australiana han arrancado otro proyecto paralelo en el Hospital General de Launceston, que permitirá a una mujer de 80 años recibir los cuidados que necesite vía Internet a través de una pantalla de televisión, sin tener que salir de su casa.

La inversión en Australia, donde el acceso a la red es uno de los más lentos del mundo desarrollado, revolucionará el sector de las comunicaciones nacionales, como hace un siglo y medio lo hizo la línea telegráfica terrestre.

Un poco de historia
En 1817, la noticia de la muerte en el Reino Unido de la Princesa de Gales tardó cinco meses en conocerse en Australia.

Más de 40 años después, las ciudades de Sídney, Melbourne y Adelaida y la isla de Tasmania estaban conectadas por el telégrafo, pero la conexión entre Australia y el extranjero dependía exclusivamente del transporte por mar y un envío tardaba entre 60 y 80 días.

Cuando la línea telegráfica finalmente se instaló en 1872, el tiempo en enviar un mensaje de Adelaida a Inglaterra se redujo hasta las siete horas.

Para lograrlo, entonces se utilizaron centenares de camellos para tender 2.900 kilómetros de cable y se colocaron 36.000 postes con 11 repetidores, cada uno con dos telegrafistas y cuatro técnicos.

Los trabajadores pasaron hambre y sed, pues en muchos casos carecían de bienes básicos, y tuvieron que soportar las durísimas condiciones climáticas de la árida región central del país y el norte tropical.

Se enfrentaron a hostilidades con los aborígenes, que no se habían acostumbrado aún a la presencia del hombre blanco, y tuvieron que importar postes de metal del Reino Unido al descubrir la capacidad destructora que las hormigas blancas con la madera.

Reto
También el proyecto de la Red de Banda Ancha encontrará dificultades, pero en esta ocasión el Gobierno de Australia asegura que está dispuesto a enfrentarse a cualquier inconveniente, igual que los primeros colonizadores del continente.

Se enviarán satélites al espacio si hace falta, y por supuesto, el erario público sufragará la diferencia de coste de los servicios entregados en las grandes ciudades y en los lugares más remotos del país.