martes, 30 de junio de 2009

Ida, nuestro antepasado de 47 millones de años


Jorn Hurum es el especialista noruego que compró el fósil en el 2006 en una feria de Alemania. Ida, el mayor descubrimiento paleontológico de este año, otro llamado eslabón perdido entre el hombre y el mono, es una especie transitoria
"Antes habíamos encontrado sólo fragmentos, huesos sueltos, pero este ejemplar está muy completo. Este fósil nos relata la evolución de los primates, especialmente en el tobillo, donde encontramos una forma que no esperábamos", destacó el experto.

Hurum aclaró que no es posible decir que Ida sea el único eslabón perdido, pues se requieren muchos cambios y este es un primer paso.

"No podemos decir que es el eslabón perdido. Debemos tomar en cuenta que este espécimen tiene 47 millones de años, y es lo mejor que tenemos en cuanto a evidencia de qué pasó en el tiempo con los primates", explicó.

Además de los rayos X, equipo de Hurum realizó estudios de escaneo CT en alta resolución, para crear modelos tridimensionales que les permitieran estudiar las diferentes piezas y lograron reconstruir la forma de los dientes del fósil.

"En el verano (del hemisferio Norte), Ida será llevada nuevamente a Alemania para ser sometida a nuevos escaneos CT en sus tobillos y manos, porque podrían tener claves importantes sobre el proceso evolutivo. Posteriormente se presentará un reporte detallado de lo que encontremos en el pie y de la mano", aseguró.

Fósil millonario

Hurum narró que en el 2006 le ofrecieron el fósil en una feria de minerales en Alemania, un comerciante le dijo que tenía algo que ofrecerle y, luego de una cita, le mostró tres fotografías del ejemplar.

"Quisiera saber el nombre del primer propietario del fósil. Lo que sí sé es quién nos lo vendió y que originalmente el precio de puja fue de un millón de dólares. Pero pudimos regatear y bajar el precio", narró.

"Cuando me dijo el precio inicial pensé: pertenezco a un museo pequeño y es demasiado costoso, pero es algo que tiene que ser estudiado", comentó.

Luego de varias negociaciones y trabajos, los especialistas lograron adquirir el fósil y se dieron a la tarea de verificar la legalidad del espécimen.

Con estudios radiológicos revisaron que se tratara de un ejemplar verdadero y, al probar que sí, transportaron el ejemplar a Noruega.
Más información en:
http://www.elmanana.com.mx/notas.asp?id=128529

lunes, 29 de junio de 2009

La evolución y la guerra

Las carreras armamentistas existen en la Naturaleza. Los guepardos y los antílopes se presionan mutuamente para correr cada vez más rápido, y los ejemplos sobran de depredadores cada vez más sofisticados, para enfrentar a presas cada vez mejor acorazadas, espinosas, veloces o mimetizadas.
La guerra como mecanismo evolutivo entre los hombres ha sido largamente analizada, desde el sociólogo Herber Spencer hasta hoy. Las armas actuales pueden determinar nuestra propia extinción, algo que en tiempo de Darwin y Spencer no ocurría.



Este artículo vuelve a poner el tema en el tapete.
La guerra permanente


Todo es parte de una eterna guerra en la que los pueblos se arman como pueden, para dominar o para sobrevivir. Esa es la historia de la humanidad: una sucesión de guerras que obedecen al imperativo biológico de sobrevivir, instinto vital de todas las especies animales. La guerra por el dominio de la Tierra comenzó hace millones de años, no en los continentes ni entre hombres, sino en el fondo de los océanos, entre gusanos. La Tierra era un árido desierto y en el fondo de los mares sólo había bacterias; pero, al iniciarse la vida unicelular, los mares comenzaron a poblarse de extraños seres que se devoraban unos a otros, para sobrevivir.

Desde entonces, todos los organismos vivos han perfeccionado técnicas y estrategias de ataque, de defensa, de mimetismo y de sorpresa, pues la evolución no es más que el desarrollo de recursos contra los peligros del medio, para ser cazador y para no ser cazado.

Según estudios de fósiles, la batalla más grande de la evolución tuvo lugar hace 400 millones de años, cuando un animalejo llamado Porodonte se convirtió en el más feroz depredador de los artrópodos, gracias a un arma hasta entonces desconocida: los dientes. Luego el turno fue de los super caracoles, que reinaron hasta ser destronados por los vertebrados, nuestros antepasados más directos.

Poco a poco, a lo largo de milenios, hemos llegado a la carrera armamentista que hoy amenaza a todos. EEUU, Corea y otros países no han hecho más que desarrollar garras, cuernos, escamas, venenos, pinzas, tentáculos, caparazones. Han aprendido a ocultarse en el lodo, a mimetizarse entre el follaje, a atacar en cuadrilla; y deben seguir armándose para continuar su ciclo evolutivo.

En el largo camino de la evolución, el hombre estuvo a punto de sucumbir, y se salvó por milagro: una catástrofe natural acabó con sus más feroces enemigos. La gran glaciación contaminó los mares y sepultó la faz de la Tierra bajo un kilómetro de hielo. Desaparecieron los grandes moluscos, sobrevivieron los vertebrados, y entre estos se impusieron los antropoides, porque adoptaron poco a poco la posición vertical que les permitió usar las manos como herramientas y desarrollar el cerebro y la inteligencia.

Lo que llamamos evolución es una guerra permanente que determina la extinción o la supervivencia de las especies. Los mega insectos, los artrópodos, los super moluscos, los saurios y otras bestias reinaron en diversas épocas; y hoy es el cuarto de hora de los gringos, porque el hombre ya no libra guerras contra serpientes marinas, mamuts ni dinosaurios, sino contra sus semejantes que piensan de otra manera, que tienen otro color de piel o que poseen lo que todos ambicionan.

La justicia, la moral y las ideologías son meros pretextos, pues se trata de dominar o sobrevivir, siguiendo una ley biológica inexorable. Por eso los hombres se matan entre sí, con peligro de extinguirse todos; y sobrevivirán otros bichos más aptos y menos brutos, como las cucarachas. Para ellas, los hombres somos apenas un estorbo, una insignificante coyuntura en su proceso evolutivo.

De momento, somos los Reyes de la Creación sin haber inventado nada, pues sólo hemos copiado habilidades animales, mecanizándolas, computarizándolas. Pero es un reinado pasajero: ahora tenemos que vérnosla con un enemigo más feroz: nuestros semejantes.

Fuente:http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20090626/la-guerra-permanente_20112_31663.html

viernes, 26 de junio de 2009

Chau Amazonia

Lula traspasa a manos privadas una gran parte del Amazonas
Son 67,4 millones de hectáreas. Se trata de tierras fiscales que ahora pasan a propietarios individuales. Podrán tener hasta 1.500 hectáreas cada uno y en tres años se les permitirá venderlas. Las tierras se usarán para soja y cría de ganado.

El gobierno brasileño decidió legalizar la privatización de la selva del Amazonas. Ayer, el presidente Lula da Silva promulgó una ley que prevé "regularizar" la tenencia de tierras en la floresta por individuos que, en el pasado, se apoderaron de ellas en forma ilícita para cultivar soja y actividades pecuarias. Esto significa entregar 67,4 millones de hectáreas a manos de personas físicas que podrán disponer de extensiones de hasta 1.500 hectáreas. El área en juego equivale a la suma de las superficies de 5 grandes provincias argentinas: Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. La polémica ley es una derrota de los ambientalistas y un triunfo de los ruralistas.

La Amazonia brasileña ocupó primitivamente 5 millones de kilómetros cuadrados. No se sabe cuánto ocupa hoy. Pero hay algunas pistas: de ese total, solo 100.000 km2 están preservados por ser reservas indígenas y otros 200.000 se destinaron a la explotación sustentable; el grueso es selva pública que cubre 1,9 millones de km2 y debería ser un santuario. En principio, la medida legislativa cuyo texto fue mandado al Parlamento por el Ejecutivo y aprobado con modificaciones, algunas sustanciales, tenía un justificativo: transparentar la posesión de latifundios por parte de empresas o personas y evitar, al menos en teoría, que en esas grandes haciendas se derribe floresta en exceso. De acuerdo con el código forestal brasileño, un estanciero -físico o jurídico¿solo puede derribar 20% de la selva para fines productivos.

La nueva ley, que Lula aprobó a última hora de la noche con vetos, contiene elementos muy controvertibles. Según los ambientalistas, el objetivo de los ruralistas no es solo conseguir la ley porque legaliza la propiedad de tierras que pertenecían al Estado. Según las Organizaciones No Gubernamentales, entre ellas Greenpeace y World Wide Fund for Nature (WWF), el segundo paso de los grandes propietarios es derribar el Código Forestal. "Ya está en discusión en el Congreso y es el paso que falta para legitimar la devastación de la floresta" reveló Igor Santos, director de prensa del Movimiento de los Sin Tierra (en el pasado íntimo aliado de Lula).

Ver noticia completa en
http://www.clarin.com/diario/2009/06/26/um/m-01946887.htm

jueves, 25 de junio de 2009

La dulzura ayuda a las plantas

La voz femenina hace crecer a las plantas
Experimento hizo escuchar mediante audífonos fragmentos leídos por ambos sexos.

Las plantas prefieren hacerle caso a las mujeres. Al menos así lo constató un concurso organizado por la Sociedad Real de Horticultura de Inglaterra cuyo resultado reveló que los vegetales crecen más si es que son ellas quienes les halan a diario en vez de los hombres.

El experimento, publicó el telegraph.co.uk, se inició en abril en el Garden Wisley en la localidad de Surrey. Para ello, los organizadores convocaron a personas de ambos sexos para que sus voces fueran grabadas mientras leían fragmentos de las obras Sueños de una Noche de Verano, de William Shakespeare y El Origen de las Especies, de Charles Darwin.

Posteriormente, se eligieron una variedad de voces para que “le hablaran” a 10 plantas de tomate durante un mes. A cada vegetal se le hizo escuchar el fragmento grabado a través de unos audífonos conectados a la plantera. Como grupo de control, dos plantas se quedaron sin escuchar a nadie.

Al final, los resultados demostraron que las plantas que escucharon voces femeninas superaron hasta por un centímetro a aquellas que solo escucharon palabras masculinas. Inclusive, algunas de las que solo escucharon a hombres crecieron menos que aquellas que lo hicieron en silencio.

Curiosamente, el tono más motivador provino de las cuerdas vocales de Sarah Darwin, bisnieta nada menos que del naturalista Charles Darwin, quien con los fragmentos leídos del Origen de las Especies superó por más de un centímetro al mejor competidor masculino y por medio centímetro a su competidora más cercana.

Aunque los organizadores no saben a qué se puede deber este fenómeno, los botánicos estiman que la voz femenina tiene una mayor variedad de tonos que afecta las ondas sonoras que chocan con la planta. Estas ondas, son un efecto medioambiental igual que la luz o la lluvia.
http://www.lanacion.com.py/noticias-252739.htm